lunes, 5 de junio de 2017
El desviacionismo, según Juan Perón
Hemos tomado el poder; las masas son conscientes de lo que se está realizando. Pero qué ocurre: los dirigentes comienzan a tener dentro y fuera del dogma sus propias preferencias y luchan por ellas en vez de hacerlo por la ideología y la doctrina que dio razón de ser al movimiento revolucionario.
Esto no es nuevo. No se olviden de la revolución cultural china. Es en base de un proceso como este lo que nos está pasando a nosotros. El desviacionismo que se produjo en los primeros diez años, en la etapa dogmática, después de llegar al poder, llevó a la revolución cultural y a la limpieza que se hizo en China para tomar el camino que los condujera a la verdadera revolución que ellos ansiaban. Lo mismo ocurrió con la revolución francesa, que tuvo una etapa que duró cinco años. Ellos lo arreglaron con la guillotina.
Es también una manera de arreglarlo; pero las revoluciones pasan todas por estas etapas de intento de divisionismo, que obedecen más a los intereses personales de algunos dirigentes que a una verdadera desviación doctrinaria o ideológica. Por eso la masa normalmente está en lo inicial y son los dirigentes los que trabajan en la deformación. El peligro está, precisamente, en que esa masa sea engañada, porque eso no puede ser aceptado en una revolución.
Palabras del Presidente de la Nación, Teniente General Juan D. Perón, pronunciadas durante la segunda reunión con los dirigentes de la Juventud Peronista, llevada a cabo en la residencia Presidencial de Olivos.
14 de febrero de 1974
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